El niño tiene necesidad de explorar,
conocer y actuar sobre el mundo que lo rodea y es a partir de allí que
construye y avanza en sus conocimientos. El niño necesita tomar decisiones,
planear y llevar a cabo acciones para así ubicar, dominar y controlar el
ambiente que lo rodea.
Los juegos son tan viejos como el hombre, jugar ha sido una
técnica de aprendizaje habitual a través de los tiempos, pero el reconocimiento
de su valor educativo todavía tiene mucho camino por recorrer. Si observamos la
historia de la educación, comprobaremos que ha servido para fomentar el trabajo
en equipo, favorecer la sociabilidad del estudiante, y desarrollar la capacidad
creativa, crítica y comunicativa del individuo. Veamos algunas consideraciones
del juego a través de la historia.
La escuela del siglo V a.C. se basaba en el juego físico, la
literatura, la música y la recitación. En Grecia encontramos una concepción
total de la vida, la armonía del cuerpo y del alma era el ideal de su educación.
El niño era ejercitado durante sus primeros años en juegos educativos para
encaminarlo a su perfección como adulto. El niño participaba en ceremonias
religiosas y sociales que eran espectaculares y dramáticas. Los jóvenes eran
iniciados en el canto y la danza, ya que la música, la danza y la mímica son
instrumentos de sentimientos elevados y cultos. (Signorelli, 1963: 80).
Platón se propone como fin de la educación la belleza y la
perfección: lo que la Gimnasia para el cuerpo es la Música para el alma;
en lo que llama Música incluye la literatura, la poesía y las artes;
consideraba que la educación se basaba en el juego y estimaba que se debía
comenzar por la música para la formación del alma y posteriormente con la
educación física para el cuerpo. Aristóteles enfatiza el juego y diferencia
entre el juego físico y el juego más elaborado dirigido a otros fines.
El primero de los doce libros de la obra de Quintiliano, la Institutio,
trata tres problemas pedagógicos: el atractivo de la enseñanza, el de su
universalidad y el de las inclinaciones y aptitudes. Señala, asimismo, que para
que el niño no odie el estudio, la enseñanza ha de ser al principio como cosa
de juego. Estima como señales de talento la memoria, que tiene dos
oficios: aprender con facilidad y retener fielmente lo que aprendió, y la
habilidad para imitar, por ser señal de docilidad. La escuela alegre de
Victoriano de Feltre (siglo XV) realizó las mejores ideas de Quintiliano, y las
superó en la parte que se refiere a la educación física y al juego.
Luis Vives (siglo XVI), influido por Quintiliano, reconoce la
importancia del juego en la educación y propone diversos expedientes sustitutos
del juego para aquellos momentos en el que el niño no tenga ganas de jugar,
tales como las conferencias de carácter ligero, las fábulas, las historietas,
los chistes, los acertijos, etc.; además, señala que la fatiga y la desidia se
remedian con descansos periódicos, con ejercicios lúdicos y estímulos para la
voluntad.
La Institución Libre de Enseñanza (fundada en 1876 por
varios catedráticos y auxiliares de universidad) adoptó para la enseñanza una
metodología intuitiva y lúdica. Procuró evitar la rutina y su objetivo fue que
el niño no estuviese quieto más que el tiempo estrictamente preciso, aprovechando
su actividad para que aprendiera jugando. Los alumnos se educan para todo
aquello que sirva para lograr su perfeccionamiento y su preparación para la
vida social. Esta Institución, en sus misiones pedagógicas, recopiló juegos y
tradiciones populares para trabajarlas en las aulas.
El juego es
una forma íntima de vivencia y es la vivencia más grata para la configuración
del ser. Cuando el juego pone en marcha los mecanismos psíquicos de la
creatividad se convierte, de forma sencilla y natural, en motor de crecimiento.
El crecimiento incluye los desarrollos psíquico, físico y espiritual, eso que
los griegos llamaban Paideia: formación y cultura. He ahí una razón suficiente
para reconocer en los juegos creativos el tesoro de la educación.
Las estrategias son métodos y
procedimientos para apoyar, elaborar y organizar la información con el fin de
hacerla significativa. El objetivo
primordial de las estrategias es construir relaciones entre lo que se va a
aprender, los conocimientos y experiencias previas. En muchas ocasiones se
escucha a los educadores y sobre todo a los docentes
del nivel inicial que su planificación se basa en función del niño, orientado por la Guía Práctica, como
debería de ser, sin embargo, cuando se observó la ejecución de su trabajo nos
encontramos con planificación que manipulan al niño, que predetermina lo que el
niño va hacer en cada área irrespetando su decisión, ejemplo: Has primero esto,
y luego realiza lo que tú quieras.
Por: Susy Saby Ramos Gutarra

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